Entramos en 2026 en un punto único del ciclo económico. Si 2024 fue el año de la lucha contra la inflación y 2025 el de la adaptación a nuevas realidades políticas en Estados Unidos, 2026 será el momento en que las contradicciones acumuladas deberán resolverse. Para los traders, esto significa una cosa: la etapa de crecimiento “lento” de los índices quedó atrás. Se avecina una nueva era de volatilidad, impulsada por cambios en el liderazgo de los bancos centrales, guerras comerciales y la incorporación de la inteligencia artificial en la economía real.
Veamos los principales factores que pueden mover los precios durante los próximos 12 meses.
1. Cambio de mando en la Fed: el final de la era Powell
Quizás el evento más relevante para los mercados globales en la primera mitad de 2026 sea el fin del mandato de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal, previsto para mayo.
¿Por qué es tan importante?
Los mercados se acostumbraron al estilo de Powell: prudente, equilibrado, capaz de equilibrar las posturas de “halcones” y “palomas”. La designación de un nuevo presidente siempre genera tensión.
Dado el escenario político en Washington, existe el riesgo de que se elija un candidato más alineado con el gobierno, dispuesto a sacrificar la independencia de la Fed a cambio de tasas más bajas.
Entre los nombres que suenan como posibles sucesores se encuentran Kevin Hassett, Kevin Warsh, Scott Bessent, y los actuales miembros de la Fed Michelle Bowman y Christopher Waller. En plataformas de predicción como Kalshi y Polymarket, las probabilidades de Hassett llegaron brevemente al 85%, para luego retroceder a la zona del 72%. Warsh ronda el 13% y Waller cerca del 5%.
El presidente Trump busca un perfil dispuesto a recortar tasas para sostener la economía antes de las elecciones. Hassett fue uno de los favoritos iniciales, aunque su nombramiento no está garantizado. Su cercanía con Trump genera preocupación dentro del Departamento del Tesoro y entre economistas del mercado de bonos, que temen que recortes agresivos reactiven la inflación y desestabilicen el mercado de deuda estadounidense, valuado en más de 30 billones de dólares.
Impacto en los instrumentos
– USD: Se espera un aumento de la volatilidad del índice dólar (DXY) entre marzo y mayo. Cualquier señal de una Fed más “politizada” podría debilitar al dólar.
– Gold (XAU/USD): El oro suele actuar como cobertura ante la pérdida de confianza en las monedas fiduciarias. Si el nuevo presidente de la Fed adopta un tono demasiado dovish, el oro podría volver a marcar máximos históricos.
2. Guerras comerciales 2.0
Para 2026, el impacto de la política arancelaria de Estados Unidos comenzará a sentirse con más fuerza. Ya no se trata solo de amenazas: los efectos aparecen cada vez más en los reportes corporativos. El proteccionismo se consolida como una tendencia global, afectando no solo la relación entre Estados Unidos y China, sino también los vínculos entre China y la Unión Europea.
¿Qué implica esto para los mercados?
El mundo avanza hacia una fragmentación en bloques comerciales. Este proceso genera presiones inflacionarias “transitorias”, producto de la reconfiguración de las cadenas logísticas y de suministro.
Impacto en los instrumentos
EUR/USD: El euro enfrenta una presión doble. Por un lado, los aranceles estadounidenses sobre la industria automotriz europea. Por otro, la necesidad del BCE de mantener tasas más bajas que las de Estados Unidos para sostener a economías debilitadas como Alemania y Francia. Durante el año se podría poner a prueba la paridad.
Materias primas: Las tensiones con China podrían provocar movimientos bruscos en los precios del cobre y el litio, ya que China controla gran parte del procesamiento global de estos metales.
3. Divergencia monetaria: Fed vs. BCE y Banco de Japón
En 2026 veremos un escenario poco habitual: la desincronización entre las principales políticas monetarias del mundo.
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Fed: Probablemente estabilice las tasas en un rango de 3.5%–4.0%, buscando contrarrestar el estímulo fiscal impulsado por Trump.
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BCE: Se verá obligado a seguir flexibilizando su política (recortes de tasas o QE) para evitar una recesión en la eurozona.
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Banco de Japón (BoJ): El gran comodín. Japón avanza, lenta pero firmemente, hacia el abandono de las tasas negativas. En 2026, el yen podría convertirse en uno de los principales beneficiarios del desarme de operaciones de carry trade.
Idea de trading: Comprar JPY frente a EUR, USD o AUD, en un contexto de suba de los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB).
4. IA: del hype a la implementación real
Si en 2024–2025 los inversores compraron prácticamente todo lo que tuviera el prefijo “IA”, 2026 será el año de comprobar los resultados. El mercado empezará a exigir crecimiento real de beneficios derivado de la implementación de estas tecnologías, y no solo promesas o narrativas de futuro.
Si esos resultados no llegan, existe una alta probabilidad de que el entusiasmo por la IA se desinfle, lo que podría provocar un cambio en el liderazgo dentro del sector tecnológico.
Impacto en los instrumentos
Índice Nasdaq (US100): Se espera un cambio hacia una mayor selectividad. El índice podría crecer a un ritmo más moderado, pero con fuertes rotaciones internas. Es probable ver mayor volatilidad y correcciones bruscas de corto plazo.
Acciones Big Tech: Aumento de la volatilidad durante las temporadas de resultados. La mínima desviación en las previsiones de márgenes puede desencadenar ventas agresivas.
5. “Cisnes negros” geopolíticos
El año 2026 estará marcado por eventos políticos capaces de redefinir el mapa global de riesgos:
5.1. Paz en Ucrania y sus consecuencias
Uno de los acontecimientos más esperados —y a la vez más impredecibles— de 2026 es la posible firma de un acuerdo de paz o una tregua de largo plazo entre Rusia y Ucrania. A comienzos del año, los mercados ya empezaron a incorporar una prima de “desescalada”, pero la firma efectiva de un acuerdo provocaría movimientos de gran magnitud.
¿Qué implicaría esto para los mercados?
– Shock inverso en materias primas: Un acuerdo de paz reabriría el debate sobre el levantamiento o alivio de sanciones. El regreso —aunque sea parcial— de la energía rusa al mercado europeo legal generaría un exceso de oferta. El crudo Brent podría testear niveles de USD 50–55, mientras que los precios del gas en Europa podrían caer con fuerza, impulsando la recuperación de la industria alemana.
Escenario de reconstrucción: Europa se liberaría de una elevada prima de riesgo, lo que podría activar un fuerte ingreso de capitales hacia los índices bursátiles europeos (DAX, CAC 40). Al mismo tiempo, los inversores comenzarían a buscar oportunidades vinculadas a la reconstrucción de Ucrania. Las acciones de grandes constructoras europeas, productores de cemento y fabricantes de equipamiento energético (como Siemens o Holcim) podrían registrar crecimientos de doble dígito.
– Tipos de cambio: El euro recibiría un sólido respaldo como moneda de una región libre de la amenaza inmediata de un conflicto bélico de gran escala. El par EUR/USD podría avanzar hacia 1.20 o incluso niveles superiores.
5.2. Crisis política en Estados Unidos
En 2026, la política interna de Estados Unidos será una de las principales fuentes de volatilidad para el dólar. En el contexto de las elecciones legislativas de medio término (noviembre de 2026), el nivel de confrontación entre la Casa Blanca y la oposición alcanzará su punto máximo. Si los republicanos pierden el control de una de las cámaras, la administración quedará en una posición debilitada, lo que podría paralizar la aprobación del presupuesto y el gasto fiscal. Si bien los mercados suelen ver con buenos ojos los gobiernos divididos —por la menor probabilidad de cambios abruptos—, este escenario aumentará la tensión en los mercados de deuda. Además, existe la posibilidad de un proceso de impeachment contra el presidente Donald Trump. Los mercados de predicción (como Polymarket y otros) estiman que la probabilidad de que se inicie un procedimiento de destitución a comienzos de 2026 ronda el 15–20%. Aunque este proceso no necesariamente derive en una renuncia —lo que requeriría una mayoría de dos tercios en el Senado—, el solo hecho de iniciarse podría generar una “parálisis del poder”.
¿Qué significa esto para los mercados?
Índice Dólar (DXY): La inestabilidad política en la principal economía del mundo suele ser negativa para la moneda. Podríamos ver una búsqueda de activos refugio, no hacia el dólar, sino hacia el oro (XAU) y el franco suizo (CHF).
Mercado de bonos (Treasuries): La incertidumbre fiscal y el riesgo político podrían provocar ventas en los bonos del Tesoro, empujando el rendimiento del bono a 10 años por encima del 5%. Los traders deberían estar preparados para movimientos bruscos en los pares vinculados al yen, especialmente USD/JPY.
5.3. El factor Taiwán
Las tensiones en el Mar del Sur de China seguirán siendo el principal riesgo de fondo, capaz de frenar el apetito por riesgo en cualquier momento. En 2026, la situación en el estrecho de Taiwán podría pasar de ser un “problema crónico” a una fase de escalada crítica.
Analistas de los principales bancos de inversión (como Goldman Sachs y Morgan Stanley) ya están incorporando escenarios de bloqueo de la isla en sus pruebas de estrés.
¿Por qué esto es clave ahora?
Para 2026, Taiwán —a través de TSMC— sigue concentrando más del 90% de la producción de los chips más avanzados (inferiores a 3 nm), esenciales para la inteligencia artificial, los supercomputadores y el equipamiento militar. Cualquier escalada no sería solo un conflicto regional, sino un freno inmediato al sector tecnológico global.
Si Pekín opta por evitar un conflicto directo y, en cambio, impone un bloqueo marítimo y aéreo bajo el pretexto de ejercicios militares —algo que ya vimos a fines de 2025—, las cadenas de suministro globales podrían colapsar en un plazo de 2 a 3 semanas.
Impacto en los instrumentos
Sector de semiconductores (Índice SOX): Impacto directo sobre acciones como Nvidia, Apple, AMD e Intel. No se descarta una caída del 30–50% del sector en el corto plazo.
Activos refugio: El oro podría romper rápidamente niveles psicológicos clave y superar con facilidad los USD 5,000 por onza, a medida que los inversores buscan protección.
Logística y seguros: Los costos de transporte en el Sudeste Asiático se dispararían, acelerando la inflación global más rápido que cualquier medida de la Fed.
5.4 El factor Venezuela
Si Ucrania y Taiwán son riesgos a los que el mercado ya se ha acostumbrado, el deterioro de las relaciones entre Washington y Caracas en 2026 podría convertirse en el “factor olvidado” que desequilibre el mercado energético global.
La esencia del conflicto: un cambio en la estrategia de Estados Unidos.
Para 2026, la política de “presión moderada” sobre el gobierno de Nicolás Maduro ha llegado claramente a un punto muerto. En un contexto marcado por la retórica preelectoral en Estados Unidos —o incluso por las primeras decisiones de una nueva administración—, el tema del petróleo venezolano dejó de ser puramente económico para convertirse en un asunto geopolítico. La Casa Blanca estaría evaluando revocar por completo las licencias otorgadas a compañías occidentales (incluida Chevron) e incluso imponer un bloqueo naval estricto con el objetivo de frenar los envíos de crudo hacia China e India.
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Riesgo de intervención directa: Las especulaciones sobre un posible “cambio de régimen” en Venezuela en 2026 se encuentran en su punto más alto. Cualquier maniobra militar de Estados Unidos en el Caribe sería interpretada por los mercados como una señal inmediata para reajustar los precios de la energía.
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Disputa territorial con Guyana: No hay que perder de vista el Esequibo. Si Caracas decide jugar la carta de una “pequeña guerra victoriosa” contra su vecino, se pondrían en riesgo los proyectos offshore de ExxonMobil, que hoy representan una de las principales fuentes de nuevo suministro de petróleo para el mercado global.
¿Qué significa esto para los instrumentos?
Crudo pesado: Venezuela posee las mayores reservas de crudo extrapesado del mundo. Su salida del mercado afectaría directamente a las refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos, diseñadas específicamente para procesar este tipo de petróleo.
Spread del diésel: Dado que el crudo venezolano tiene un alto rendimiento en diésel, el conflicto podría provocar un fuerte aumento de los precios del diésel a nivel global. Para los traders, esto podría representar una oportunidad en futuros de combustible para calefacción (heating oil) o gasóleo.
Monedas latinoamericanas: El aumento del riesgo político regional presionaría al peso colombiano (COP) y al real brasileño (BRL). En escenarios de estrés, los inversores tienden a reducir exposición a activos latinoamericanos y refugiarse en monedas consideradas más estables.
Tabla resumen 2026 que combina macroeconomía, geopolítica y oportunidades de trading
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Factor de riesgo / Evento |
Escenario probable |
Impacto en el mercado |
Activos (COMPRAR / LARGO) |
Activos (VENDER / CORTO) |
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Sucesión en la Fed (mayo de 2026) |
Nombramiento de un sucesor “alineado políticamente”; riesgo para la independencia de la Fed |
Aumento de expectativas inflacionarias, alta volatilidad en el DXY |
Oro (XAU), TIPS (bonos protegidos contra inflación) |
Dólar estadounidense (DXY), si se designa un presidente dovish |
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Tensión en el Estrecho de Taiwán |
Bloqueo marítimo o intensificación de ejercicios militares por parte de China |
Crisis global de semiconductores, ventas masivas en tecnología |
Activos refugio (CHF, JPY), ETFs de volatilidad (VIX) |
Nasdaq 100, Nvidia, AMD, Intel, Oracle, TSMC |
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Acuerdo de paz en Ucrania |
Alto el fuego o conflicto “congelado” a largo plazo |
Eliminación de la prima de riesgo europea, colapso del precio del gas natural |
EUR/USD, acciones e índices europeos (DAX, CAC 40, IBEX 35), bonos soberanos de Ucrania y Polonia |
Crudo Brent, gas natural (TTF), sector defensa de Estados Unidos |
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Venezuela vs. EE. UU. |
Endurecimiento de sanciones o bloqueo marítimo a exportaciones de crudo |
Escasez de crudo pesado, fuerte suba del diésel a nivel global |
Crudo WTI, Chevron, futuros de Heating Oil / Gasoil |
Monedas latinoamericanas (BRL, COP) |
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Política en EE. UU. (impeachment) |
Inicio de proceso contra Trump (prob. 15–25%) |
Parálisis legislativa, incertidumbre fiscal, presión sobre el USD |
Franco suizo (CHF), Bitcoin (cobertura anti-fiat) |
S&P 500 (corto plazo), dólar estadounidense |
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Evolución del sector IA |
Paso del “hype” a exigencia de resultados y rentabilidad real |
Enfriamiento del sector tecnológico sobrevaluado, rotación hacia acciones de valor |
acciones de valor (banca, energía, logística) |
Startups de IA sobrevaloradas, fabricantes de chips de segunda línea |
Puntos clave para 2026:
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Puntos clave para 2026:
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Arbitraje energético: los traders deben vigilar el balance entre “paz en Ucrania” (presión bajista en el petróleo) y “crisis en Venezuela” (presión alcista). Ambos factores podrían neutralizarse o amplificarse, según el contexto.
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Europa como la gran oportunidad: en un escenario de desescalada en el este, el mercado europeo podría registrar su mejor crecimiento en 15 años, impulsado por energía más barata y recuperación de la demanda.